Consejos

Emociones

El momento que estamos viviendo trae consigo la vivencia de numerosas emociones que necesitan ser escuchadas.

 

Es por ello que la inteligencia emocional es la mejor herramienta de adaptación.

 

Te presentamos a continuación las leyes que rigen las emociones y te proponemos una actividad que puede ayudarte a trabajar con ellas.

Cambia el “no pienses en…” por “voy a pensar en otra cosa”

La ley que explica que cada vez que intentamos no pensar en algo acabemos pensándolo con mayor frecuencia e intensidad, es la ley de los vasos comunicantes. Esta establece que todas las emociones tienen tres niveles: cognitivo, físico y motor. Cuando tratamos de reprimir alguno de ellos, se produce el desbordamiento de los demás.

 

Por ello, cuando te detectes tratando de eliminar un pensamiento de tu cabeza, acuérdate de que es mejor dejarlo estar, céntrate en un nuevo pensamiento agradable y dirígete hacia lo que para ti es importante.

Recuerda que todas las emociones, por desagradables que sean, tienen una función que permite tu adaptación

Cuando no huimos de la emoción e identificamos el mensaje que quiere hacernos llegar, podemos llevar a cabo comportamientos que nos ayudarán a encontrarnos mejor. El miedo nos pide protección, el enfado límites a los demás, la alegría repetir las actividades gratificantes y la tristeza recuperación de una pérdida. Escucha y entenderás.

Si las emociones agradables no nacen, se hacen

Las emociones tiñen nuestros pensamientos y la forma en que interpretamos lo que nos ocurre.

 

No podemos controlarlas ni hacer que desaparezcan las que son desagradables, pero sí podemos crear oportunidades, acciones, relaciones, etc. que fomenten y potencien las emociones placenteras. Una vez creadas, el filtro a través del que miramos nos parecerá más claro.

Todos tenemos todas las emociones

Existe la creencia de que hay un tipo de personas optimistas que son capaces de no sentir ninguna emoción desagradable.

 

La ley de la universalidad emocional contradice este hecho y demuestra que todos sentimos todas las emociones, aunque no lo hagamos ante las mismas situaciones o las expresemos de la misma manera. No te compares y no idealices. Lo que tú sientes está bien.

La aceptación te hace más fuerte

Otra creencia popular tiene que ver con la asociación vulnerabilidad-debilidad. Esta creencia pasa por alto que el ser humano es vulnerable, por lo que si lo asociamos a debilidad todos nos convertimos en débiles automáticamente. Si te pones como objetivo ser fuerte, parece que esta habilidad está relacionada con la aceptación de las emociones y la capacidad de dejar que nos acompañen en el camino hacia nuestros objetivos.

Cuidado con las falsas alarmas

La información que procede de las emociones no siempre es una realidad. En ocasiones es una prevención, una llamada de atención para estar atento a lo que puede ocurrir. Es clave que diferenciemos si la emoción nos informa de algo que ha pasado o que podría pasar.

 

Una actividad que te ayudará a interiorizar estos conceptos es el diario emocional. Aquí van los pasos. Los más frecuentes son:

 

  • Cada día, apunta en un diario una emoción que hayas sentido.
  • Conecta con ella: trata de identificar qué situación la ha desencadenado y qué información te da.
  • Valídala o dale permiso para que esté contigo y cumpla su función.
  • Haz una lista de alternativas que podrían ser de ayuda para sentirte mejor.